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Ya nos hemos empezado a acostumbrar esa nueva estirpe de emprendedores visionarios cuya capacidad para vender al gran público revoluciones tecnológicas es casi tan grande como los presupuestos de las campañas de marketing que necesitan para ser mínimamente creíbles.

El siguiente capítulo de la historia de las revoluciones cuotidianas del desarrollo del coche eléctrico se llama Faraday FFZERO1, un prototipo de estética embriagadora que, según sus responsables, será capaz de redefinir el concepto de vehículo eléctrico en pocos años y hundir a Tesla por el camino.

Los responsables de Faraday hablan de 1 billón de dólares de inversión en una planta de fabricación y la contratación casi inmediata de 4.500 personas, que no es ninguna broma.

Revoluciones cuotidianas

Embriagados por la contundente estética del FFZERO1, algunos analistas poco prudentes han comenzado a derramar ríos de tinta sobre el compendio de genialidades tecnológicas que marcarán la evolución del coche eléctrico en los próximos años. Es un prototipo para desarrolladores, se ha dicho.

Por eso el prototipo se ha presentado en el Consumer Electronics Show de Las Vegas y no en el Salón del Automóvil de Detroit, que es donde los fabricantes de automóviles norteamericanos desvelan habitualmente sus novedades. Al final, las soluciones tecnológicas revolucionarias que ha presentado Faraday tienen realmente poco de innovadoras.

La conectividad coche-smartphone hace ya un rato que ha llegado a los coches de producción. Es cierto que será un factor crucial en los futuros coches eléctricos, pero el concepto no tiene nada de revolucionario.

Los materiales ligeros como la fibra de carbono solo tienen un problema: son pornográficamente caros. Pero si el cliente no tiene problemas con el precio de venta de un coche, tendrá toda la fibra de carbono que desee, desde los discos de freno hasta el llavero de coche.

El sistema de propulsión no es tampoco una novedad. EL FFZERO1 contará con cuatro motores eléctricos, uno para cada una de las ruedas, una solución que Mercedes-Benz ya desarrolló en 2012 con el Mercedes-Benz SLS AMG Electric Drive. El modelo de Mercedes-Benz contaba además con el denominado AMG Torque Dynamics, que podía distribuir el par de forma selectiva a cada rueda, frenando o propulsando por separado.

Plataforma VPA

Como es natural en presentaciones como la del Faraday FFZERO1, los datos de prestaciones suelen ser espectaculares: 1.000 CV, una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos y una velocidad máxima de 320 km/h.

El problema es que no se ha dicho nada de la autonomía, únicamente que existirán diversos niveles. Seamos claros: la revolución del automóvil eléctrico se encuentra en el campo de la autonomía, las baterías y los sistemas de carga. Por esa razón Tesla es Tesla, porque vende un deportivo de muy elevadas prestaciones con una autonomía muy razonable. Que la electricidad es ideal para propulsar un vehículo hace años que es evidente, en único problema es cómo almacenarla y dosificarla.

Otra de las grandes genialidades que se han vendido del FFZERO1 es su plataforma de arquitectura variable (VPA), que permitiría utilizarla como base para la fabricación de diferentes modelos de todo tipo de segmentos –desde un superdeportivo a un todoterreno, pasando por un utilitario– con diferentes configuraciones de motor.

Las plataformas variables no son ninguna revolución, sino una completa necesidad para los grandes fabricantes en la industria del automóvil, que utilizan ya las plataformas de arquitectura variable –si bien ninguna por ahora es capaz de acomodar motores longitudinales y transversales– para reducir costes y ofrecer una gran variedad de carrocerías de todos sus modelos.

Y en el campo de los prototipos, el suizo Rinspeed se atrevió a ir un poco más lejos con el iChange, capaz de adaptarse a las necesidades de espacio de sus ocupantes. Por ahora, la gran pregunta es si el FFZERO1 logrará algún día llegar a algo parecido a la producción. Cuando eso suceda, Tesla ya estará aburrida de tanto temblar.